Comunicadora social disfrazada de moza, recepcionista, vendedora, niñera y “casi” todo lo que haya que hacer para ganarse la vida. Inquieta, curiosa y buscavidas. De todos los perfiles donde la encasillen, el que más le gusta es el de “milonguera”. El tango y el río son dos pasiones sin las cuales la vida sería más difícil, no imposible. Estudiar letras y comunicación fue aprender a ver el mundo con otros ojos: la cocina como al sexo y los viajes como una travesía espiritual con un toque de esoterismo.

Notas de este autor