Por Maira Sánchez
Notas de este autor

1 diciembre, 2015

En “Confesiones a partir de una casa asombrada”, Ramón Ayala propone un recorrido conmovedor con reminiscencias de una vida concebida desde el asombro permanente. Una nueva obra maestra de un artista inclasificable.

Resulta difícil abordar por separado los perfiles de Ramón Ayala porque todos parecen convivir en él, al mismo tiempo. El referente indiscutido de la poesía folklórica del litoral hace entrega de una suerte de libro autobiográfico que compila veinte relatos cortos, un pasaje directo a momentos épicos de sus travesías.

Se podría decir que estas confesiones que salen a luz y encuentran su lugar en páginas impresas, constituyen -junto a sus canciones- la columna vertebral de nuestro gran cantor litoraleño. Desde su primer encuentro con la guitarra, con el arte de la forma y el color, pasando por su casa de la infancia, los escenarios, amores, viajes, el encuentro con el Che Guevara y hasta sus pensamientos forman parte del recorrido.

Así como Ramón se considera un caminador y a todas partes lleva su tierra roja, sabe mejor que cualquier otro transmitir el paisaje que lo rodea. Es que él es paisaje, es poesía. Y en este libro describe, como en cada cantar, una autenticidad que atrapa.

El recurso poético está latente en cada una de las 90 páginas que lo conforman. Las palabras suenan y parecen atravesar cada latido como cuando uno lo escucha hablar. En su historia está el aprendizaje, ahí es donde el lector recibe la sabiduría del maestro. Ramón Ayala no solo narra su vida, sino que además deja citas imborrables para atesorar.

 ¿Qué fue lo que te llevó a decidir escribir este libro cargado de tus memorias?
Es un libro de viajes prácticamente y de descubrimiento de la vida. Yo siempre digo que el asombro es un factor fundamental para el creador. El que no tiene asombro tiene muerto una parte del niño que lleva adentro. Como nosotros tenemos no un niño, sino dos niños, despiertos y asombrados, es por eso que podemos captar una cantidad de cosas que van a nuestro alrededor y que están llenas de sorpresas y de encantamientos. Estamos recibiendo toda esa magia permanentemente y trasladándola a apuntes que luego se transforman en un libro como en este caso.

 

Ilustración de Ramón Ayala en Confesiones a partir de una casa asombrada.

Ramón Ayala acaba de presentar en Posadas “Las Trincheras Ardientes del Paraguay”, un libro sobre la guerra de la Triple Alianza y habla al respecto: “Tiene casi 400 páginas, más de mil décimas y varios poemas libres que son los vientos. El viento de la historia, el viento del amor, el viento de la guerra, el viento de las estrellas, el viento de la codicia. Los vientos son impetuosos, irascibles e inasibles. Entonces todos fueron a parar a unos poemas hermosos -digo yo- porque están bien construidos y además tienen asombro, tienen misterio”.

Y continúa…

Confesiones a partir de una casa asombrada es un libro primario, de mi niñez en Posadas donde recién despertaba a la vida. Tenía un asombro permanente en los ojos, como lo tengo ahora. No está en desmedro uno del otro, porque uno pertenece a parte del horror de la guerra hacia la llama viva y eterna de la vida. Es un ataque a la guerra y a la mentalidad guerrerista de ciertos individuos lamentables que han sido paridos a lo mejor para el bien y agarraron para el mal.
Estos acontecimientos para mí son maravillosos porque por primera vez asomo mi hocico intelectual al mundo de las letras porque, quizás, no me creía capaz. Y sin embargo ahora sí, ahora me doy cuenta que las obras tienen un derecho de ser publicadas. Y ahí están.

A partir de tus confesiones, vas construyendo un recorrido con una fuerte presencia de postales, algunas muy conmovedoras donde lo poético y el humor atraviesan la palabra…
¡Claro! Está la vida, la alegría de vivir. El darse cuenta que uno está vivo. Porque no es durar ni existir. Hay gente que dura y otras que existen, pero el que vive es el que se da cuenta que está vivo. Ese es el que vale porque es el que vibra. El principio de la felicidad está en ese criterio.

Te escuché decir que “las obras son producto de un estado de conciencia” , e incluso en el capítulo titulado ‘El Mensú’ escribís que “el conocimiento, el oficio, es tan importante como la inspiración para llevar a cabo la obra verdadera”. ¿Ahí está la clave?
Yo digo que el talento sin el conocimiento es un pálido instrumento. Una persona tendrá grandes deseos de ser escritor, pero si no crece, si no estudia, si no se desarrolla, será siempre un iniciado que nunca terminará de culminar su vida en el ámbito del arte. Hay gente que se toma la vida como un hobby. Y no, la vida es el acontecimiento mágico más importante de toda la galaxia porque es el único capital que te lleva a valorar el dinero, el oro, la plata, el plomo, todos los elementos que conforman nuestro entorno economista. Pero que también te lleva a valorar a la madre, al hijo, la mujer, al amor, a la amistad, en fin, a darse cuenta de que uno tiene la potestad de tener un cuerpo animal y una mente caminando en el paisaje con toda su grandeza.

Tus canciones han recorrido todo el mundo, el fotógrafo y cineasta Marcos López llevó tu vida al cine con el documental “Ramón Ayala” y ahora la llevas en este libro. ¿Qué es lo que más te seduce de la vida?
Me seduce todo, cualquier gesto de la vida es importantísimo porque es la vida misma que está pasando contigo y con el tiempo. ¿Lo importante de esto sabes qué es? Es escucharse a si mismo, tratar de conocerse y disfrutar cada instante como si fuera el último. Ese es el secreto de la vida. No dilapidar el tiempo, no ser el estúpido que se cree que está de vuelta cuando todavía ni siquiera ha partido. Esto es importante.

¿Te falta algo por concretar?
Ya nada. Lo único que me falta concretar es terminar unos libros que tengo aquí esperando. Tengo un trabajo que se llama Canto Integral de la Patagonia y también otro que se llama Juan de los Caminos (Juan por pueblo, pueblo que anda, explica). Es un trabajo también exhaustivo sobre el acontecimiento de vivir, sobre la magia de estar vivo.

El jueves te esperamos en Rosario, ¿qué recuerdos tenés de la ciudad?
Rosario me atrajo siempre porque me parece una ciudad grande pero con alma provinciana. Con tiempo para el amigo y para el café. Tiene algo de provincia y algo de gran ciudad. No está absorbida por lo eléctrico ni por esa carrera infame del hombre hacia la cosa metálica. Me encanta.

Y es así, que a paso de Gualambao, el autor de ‘El mensú’, ‘El cosechero’ y ‘Posadeña linda’ -entre tantos otros himnos- continúa retratando todo el tiempo la brújula de su pensamiento y el corazón. En Confesiones a partir de una casa asombrada, que bien podría compararse con una extraordinaria máquina del tiempo, va marcando un rumbo que no deja de asombrar.

Ramón Ayala se presenta el jueves 3 de diciembre en Distrito 7 (Ovidio Lagos 790 – Rosario).

19hs.
Presentación de ‘Confesiones a partir de una casa asombrada’ (Serapis 2015) con la presencia de Editorial Serapis, José Luis Torres y el autor. Entrada gratuita.

21 hs.
Recital a cargo de Ramón Ayala, en compañía de Iván Elizaincin (guitarra), Mauricio Palavecino (percusión) y Homero Chiavarino (acordeón). Anticipadas a la venta en D7. Entrada $70.