“En el caso del teatro, su escena intenta poner en primer plano las invisibilidades, las fracturas, los pliegues, de toda aquella otra escena de la realidad, que se presenta certera, totalizadora, como una verdad única”.
Las palabras de Rody Bertol son el emergente de años de trabajo. En su vasto recorrido como director y puestista, principalmente con el grupo
Rosario Imagina, decidió volcar en un libro de 110 páginas gran parte de su recorrido en la “sacrificada” escena local.
No es la primera vez que Bertol decide sistematizar un trabajo que por su misma intensidad no suele encontrar espacios para la reflexión propia en esta ciudad.
“La estrategia del colgado” (2004) es un antecedente en el campo de la producción escrita como el reflejo casi directo de todo un camino transitado.
Pensado como seminario, para ser leído en el marco de una clase,
“Inversión, fracaso y sentido” es un sustancial ensayo presentado para un auditorio estrictamente relacionado con el mundo escénico. Aquí,
Bertol enlaza permanentemente momentos de su vida personal (su niñez, su adolescencia, el folclore familiar, los primeros pasos en la actuación) con episodios reveladores de su recorrido sobre las tablas, bajo el fulgor de los cenitales.
Esas instancias ingresan en el juego de la escritura y se confrontan con pensadores, filósofos, directores, poetas, cineastas, dramaturgos y conforman una auténtica coreografía de ideas que resuenan en la experiencia de un lector inconfundible: aquel que se dedica a la tarea apasionada y compleja de hacer teatro en Rosario.
Bertol divide el ensayo en tres capítulos: en el primero retoma las ideas de juego y ficción como premisas de la actividad que posibilitan pensar sobre la temporalidad y el sentido de la escena.
En la segunda parte reflexiona acerca de la construcción del personaje, del estrecho vínculo y del juego de tensiones que lo involucran con el actor. Por último, la noción de fracaso aparece, casi como destino inevitable, cada vez que se piensa en ciertas ambiciones truncas de la escena local. De todos modos, el fracaso no es retomado en el libro como un designio ineludible, sino como la punta del ovillo, como el caos original, la condición fundante de ese teatro rosarino al que Bertol se acerca a fines de los años 70.
En “Inversión, fracaso y sentido (en algunos modos de la puesta en escena)”, Bertol habla a través de Sófocles, Shakespeare, Göethe, Freud, Derrida, Godard, Ure, Stanislavsky, Dubatti, Chèjov, Beckett, Spinetta, el Indio Solari. Y la lista sigue…
Lejos de pensarse como un libro didáctico, la propuesta es un juego del autor con su propio bagaje que representa un aporte sustancial para la escena local, donde no abundan las reflexiones teóricas propias.