La vanguardia plástica de los años ’60 estuvo fuertemente marcada por una acelerada experimentación, que volvía caduca cualquier propuesta a poco de empezar a transitarla. El `Happening’, los ‘señalamientos ambientales’, las perfomances, géneros artísticos que ampliaron la noción de obra de arte y trasladaron al público del museo a la calle e incorporaron a otro al circuito, tuvieron al
Instituto Di Tella (1963-1969) -con
Jorge Romero Brest, director del Centro de Artes Visuales, a la cabeza-, como impulsor y dinamizador de esas tendencias que venían desarrollándose y que hasta lo excedían.
Edgardo Giménez perteneció al grupo ‘Pop’, junto a Dalila Puzzovio, Carlos Squirru, Juan Stoppani y Susana Salgado. Con una cuota de irreverencia y desparpajo contribuyeron a provocar un shock en el espectador y un desplazamiento de los lugares y los tiempos de recepción de la obra de arte, transgrediendo las normas estéticas instituidas.
El Poster-Panel de Puzzovio, Squirru y Giménez instalado originariamente en la esquina de Florida y Viamonte, en la Manzana de las luces (Buenos Aires, 1965) -lugar de efervescencia artística que acogía cantidad de galerías cafés y librerías-, reproducía la figura de los tres artistas con la leyenda ¿Por qué son tan geniales?, y contribuyó a un reordenamiento de las relaciones entre creadores, público e instituciones artísticas, desafiando el lugar del arte y ampliando el horizonte de consumo, logrando por primera vez en la historia del arte argentino, un acercamiento entre Arte y Vida y un quiebre en los conceptos preconcebidos acerca del arte y las relaciones con el medio.
La realización de dicho panel estuvo a cargo de la agencia Meca, respetando el diseño de un collage realizado por los artistas. El anonimato de la factura, en manos de una agencia de publicidad, da cuenta de este cambio de paradigma y de la necesidad de reflexionar sobre la noción misma del 'objeto de arte', y de su extensión.
Para su inauguración, los artistas, convocan una vernissage repartiendo panfletos en la vía pública. El de Giménez decía: Visite el póster-panel de Florida y Viamonte. En la duda: un enano. El de Puzzovio: La matabrujas de más calidad y el de Squirru: Produzca más, modifique su esqueleto.
‘Un cartel desenfadado, provocativo, que logró que el arte se acercara al público de otra manera, no a través de un museo ni de una galería, que sirvió de nexo entre la calle y las galerías, junto a la gran ebullición del Di Tella...Los mitos se van gestando de cosas muy fuertes que han ocurrido y el Di Tella y Romero Brest han pasado a ser como seres mitológicos, que lejos de ser olvidados cada vez van in crescendo, cada vez son más importantes y sirven como un punto de quiebre entre la cultura que se venía haciendo y la nueva cultura. Por primera vez el arte se mezcló con la vida’, relata Giménez en la entrevista realizada en ocasión de la presentación en Buenos Aires de la
SAR09.
A más de cuarenta años de su realización (1965-2009), la obra se resignifica en consonancia con el concepto de ‘al borde’- tal es la propuesta de esta quinta edición de la
semana del arte- instalándose en la autopista Rosario- Córdoba, a la altura del arroyo Ludueña de nuestra ciudad, en el marco de las actividades de la misma, otorgándole el carácter de ícono (junto a la de
Federico Manuel Peralta Ramos y su obra ‘Nosotros afuera’ -donde el artista se transforma en su propio objeto artístico-, y a la de
Alberto Greco y su ‘Vivo Dito’ -arte de acción que consistía en señalamientos de objetos y espacios-, cargadas ambas de una gran impronta lúdica y conceptual, y donadas también, en forma de registros fotográficos y documentales, a la colección del Museo Castagnino-Macro).
La reconstrucción de la obra estuvo a cargo del rosarino Juan Manuel Hernández bajo la supervisión del artista.
Desafiando los límites del tiempo, Giménez dice estar feliz y sorprendido con la vigencia del cartel después de tantos años
, y satisfecho con el resultado,
'porque finalmente, eso quiere decir que funcionó.
'Me parece bien que Rosario instale el cartel en la calle y después se ingrese al Macro, no al revés, porque de ahí viene’.
Allá vamos, otra vez.-
txt: Daniela Podlubne