Notas Muestras
Luis Rodríguez produce inspirado en la meditación Zen
Se exhibe en Espacio Rivoir, de Cultura Pasajera, una selección de su obra más reciente: Pinturería Zen. Hasta el 8 de julio hay tiempo para visitarla.
Luis Rodríguez propone, de manera abstracta, una idea de paisaje. Remite a lugares impersonales, que no dan cuenta ni de un espacio ni de un tiempo. Su pintura habla de espontaneidad. Su trazo es fino, seguro. Se establece un diálogo entre las líneas, los colores y las formas que utiliza. Formas a veces vacías. Espacios misterios buscan ser habitados. Colores luminosos y otros que los apagan. Conviven. Dialogan. Se comparan entre ellas. Se escuchan y le hablan. Se establece un relato a partir de lo que la obra presenta, entre el aquí y el ahora. Los contrastes, de colores y formas, aparecen en escena.
El artista encuentra en la pintura una forma de expresión y de pensamiento. El Zen es una forma de meditación, una forma de pensar al cuerpo. Su acercamiento a ese pensamiento o reflexión cuidadosa dio lugar a que el artista pudiera completar esa serie. Los resultados, están a la vista.

Luis es rosarino, egresado de la facultad de Bellas Artes, espacio del que surgió, hace unos años, Cordón Plateado. Fue uno de los mentores de este proyecto que sacó a la luz el gran espectro de la vida cultural que forjaba la ciudad. Documentaron fenómenos como el de Planeta X, organizaron intercambios y charlas con artistas, seminarios, fiestas y hasta un Salón Plateado y una feria de venta de obras. Fueron pequeños gestores culturales que la ciudad y su devenir reclamaban.
Fue esa, sin duda, una gran experiencia para una formación completa. Sin embargo, el gestionar obra de otros desplazó la necesidad de producir que tenía Luis. Hoy, 5 años más tarde está abocado a su propia obra. Riguroso y disciplinado. Se despierta, chequea correos y mientras publica materiales en su blog prepara sus pinturas, bastidores y lienzos. Se mueve en ese círculo.
Se jacta de no seguir la rutina de otros artistas de pasar del boceto a la obra, comparte con Luis Felipe Noé, su alter ego, la concepción de que en esos casos la verdadera obra está plasmada en el boceto.
Luis Rodríguez partirá pronto hacia Buenos Aires. Va en busca de continuar con su formación, tiene la suerte de haber sido seleccionado por el propio Noé para participar de su taller Análisis de obra. Buscará también encontrar un mercado para mostrar lo que más le gusta hacer: pintar. Siente que en la ciudad su producción ha llegado a un tope. Su técnica, su formación y su disciplina seguramente lo llevarán a buen puerto.
txt: Sara D'Angelo