El lunes 16 de noviembre el macro brindó por su cumpleaños estrenando cara nueva y cinco muestras a tono con el número de aniversario.
Desde su
creación en el año 2004, el macro ha ido fortaleciéndose vertiginosamente a tal punto de ser considerado hoy el mayor exponente de arte contemporáneo argentino y, por tanto, el referente indiscutible para el arte actual. Su particular edificación -que lo ha convertido en ícono visual del patrimonio arquitectónico rosarino- acompaña el vértigo de su crecimiento modificándose al mismo tiempo. Su nueva entrada, es también entrada a otra dimensión, a otro espacio, que lo ubica como lugar único.
La intervención sobre la fachada se denomina "Telón" es un proyecto en el que se mezcla el concepto de separación, de intervalo, con el de anuncio. Esta separación (como dice Dorfles) es casi un subrayado de los límites de dos mundos extraños, el de la vida normal del espectador y la realidad imaginaria del espacio de arte. Los límites en este caso se vuelven difusos con el concepto de “anuncio” que adelanta las prácticas que se desarrollan en el espacio museístico. Desde el punto de vista arquitectónico, se produce una cierta tensión entre orden y desorden, entre funcionalidad e inutilidad, entre la mixtura de elementos y formas y una arquitectura basada en el balance y la simetría. Los autores son Henry Coleman y Cristina Schiavi.
En el hall principal podemos ver la serie Pastillas Milagrosas de Claudia Faccioolo en la que la artista viene trabajando hace tiempo, presenta un producto que por supuesto es ridículamente falso, un placebo que sólo surte efecto si se lo toma con los ojos bien cerrados. Se busca así evidenciar el costado marketinero de la ciencia, planteada irónicamente -como una cuestión de creer o reventar- en esta especie de templo improvisado: (no casualmente) la tienda del museo. La intervención propone -humor mediante- percatarnos y reflexionar acerca de este fenómeno y, por qué no, de abrir una puerta para que no nos tome tan desprevenidos. Redondean esta idea unas curitas dispuestas con un sentido metafórico y contundente.
Una de las más sorprendentes muestras es Family Life, de la chilena Beatriz Leyton, un piso casi a oscuras donde una serie de alfileres conforman espacios tan familiares como imaginarios que muestran su fragilidad, poniendo en una situación de suspenso el concepto de hogar.
Subiendo los pisos nos podemos encontrar con Fragilidad ILTDA. (Episodio 2), una muestra colectiva de Ernesto Ballesteros, Graciela Hasper, Fabio Kacero y Pablo Siquier, con plan curatorial de Rafael Cippolini, y luego de pasar ese piso hay varios ocupados por las increibles piezas de
Mena, Juan de Dios... y del diablo, curada por Marcelo Gustin y Gustavo Insaurralde,que presentan La faceta grotesca y nativista de este tallador autodidacta chaqueño.
En el túnel del séptimo piso se puede ver
Diseño en las orillas, donde 15 diseñadores de indumentaria, pertenecientes al nuevo diseño argentino, producen en relación al ámbito en el que están inmersos: el río Paraná y sus influencias. Los convocados por el Castagnino+macro, conjuntamente con el Observatorio de tendencias INTI y la Fundación Protejer son: Carolina Yrigaray, Flor De María, Hakamiah Galeano, Liz Cataneo, Marina Gryciuk, Mirta Pérez, Myriam Millan, Off The Art, Origenex, Ornato y Menaje, Pequeños Trazos, Quier, Tao Basterretche, Y es Agua y Varanasi.