La obra de Soledad Verdún presentada en sociedad el 19 de mayo pasado, comentada con intensidad y sin mediaciones.

  “Es el hombre una cuerda, tendida entre el animal y el superhombre,una cuerda sobre el abismo.”

Friedrich Nietzche,  Así habló Zaratustra

 “Domestícame, si tú me domesticas mi vida estará llena de sol, los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti,  y amaré el ruido del viento en el trigo.”

Antoine de Saint Exupéry, El Principito.

 

Un ser producido con el fin predeterminado de ser consumido por la sociedad mercantilista ha escapado a su destino trágico mediante el confinamiento y la aislación durante un período mensurable para otros, más que para él ha sido infinito; lo cuál lo ha tornado una indefensa abominación que ha perdido sus capacidades naturales.

Emancipado gracias a la acción de un gaucho transgresor que lo redime de su fin trágico, se encuentra con la vida de una solitaria joven; la convivencia forzada obrará magicamente en una mutua transformación en la que ella será el agente activo.

El amor está representado como una forma de domesticación de lo salvaje. La necesidad de amar a alguien aún con defectos  o quizá por ellos. El cuerpo del amado que se deshace de la forzada acromaticidad para recuperar su clave cálida, que cambia la flaccidez informe en miembros útiles. La mutación alcanza al nombre propio del otro, que ya no es objeto de consumo, sino alguien único e irrepetible. La estrella interior se exterioriza en una sensualidad arrebatadora. El contraste llevado al extremo, la juventud, la vejez, lo folklórico, el pop, la soledad, la exaltación de ser feliz en y con el otro, el silencio, la música, la luz, la oscuridad.

El flashback de una mujer acongojada por el sufrimiento de algo que no pudo ser; el nacimiento del sentimiento más inexplicable cercenado en su apogeo. En clave de grotesco se abordan temáticas profundamente humanas. Surrealismo minimalista, existencialismo onírico; códigos congruentes en una creación desenfadada,  interactuando con una sutil composición musical e impecable interpretación guitarrística que pone de manifiesto el conocimiento profundo del instrumento.

La plasticidad de un alma que se transmite al cuerpo bailando, lo actoral conjugando el humor satírico con la tragedia encubierta. Alta calidad escénica demostrada aún bajo la extraordinaria situación externa; sosteniendo su personaje y al público en total tensión a pesar de la  algarabía deportiva que no mermó un momento en los alrededores  de una  sala no preparada para tal eventualidad.

Una obra interdisciplinaria de gran calibre artístico en todas sus facetas; donde se evidencia la excelencia técnica y la sensibilidad creativa tanto de quienes están dentro como fuera de escena.

Interrogantes quedan: ¿por qué depositar el deseo en ese ser dañado y maltrecho? ¿Es un acto de desamor lo que guía a la ya bella bestia hacia un horizonte inalcanzable? ¿Estará  acaso avergonzada de su naturaleza imperfecta? ¿Buscará quizas el talismán que lo redima de su condición inferior?¿Lo llevará la grandeza de su sentimiento a desear algo mejor para su amor que le es como un sueño?¿Elude con su retirada el porno bizarro de un revuelque en el lodo  de su repugnante chiquero?

Se equivoca quizás la humana bestia: ¿no es acaso su postrera acción dramática  la demostración última de su humanidad imperfecta? Deberá no obstante evacuar un sentimiento que  brota de las profundidades, allí donde se han depositado los turbios excrementos sociales ingeridos durante un tiempo incontable; los cuales  teme depositar en la entrabierta boca de con  quien ha construido  una relación ya no de propiedad sino de pertenencia. Algo explota dentro suyo y ese temor lo arrastra hacia lo desconocido, arranca a su paso de raíz con pezuñas y colmillos todo rastro de cactus y baobabs  que habite su paisaje íntimo para preparar un digno,  pulcro y suave sitio  para su deseado  encuentro; mientras siente aquellos viejos gusanos danzar locamente en sus vísceras , uno a uno mueren al escapar  por su boca, renacidos mariposas.

“El chancho de Palermo” seguirá en cartel entre el 7 de julio y el 25 de agosto de 2013 en Espacio Bravo, Pasco 1714, los domingos a las 20:00 hs.

Por Diego Alonso Ponce de León