Fabri Simeoni relata un “encuentro” con el Flaco aquella noche en que Rosario homenajeó a Spinetta

Un homenaje no es detener el tiempo como registro en la exactitud de un momento que se cree infinito sino, es esparcirlo hacia el mañana como esquirlas que se clavan en la piel sin que nada denote qué es nombre y qué es nombrado. Confundiendo así lo biótico y lo abiótico.

Tuve ganas de decir su apellido pero no podía, algo generaba una especie de toma de conciencia a partir de ese bendito día en que lo conocí, mejor dicho nos conocimos, aunque yo no sólo no pude mencionar su apellido después sino no pude mencionar una sola palabra durante el lapso en el que transcurrió el encuentro. Recuerdo inicialmente las palabras de Fabián Gallardo yéndome a buscar al puesto de libros, “vení que el flaco te quiere conocer” y fui sin entenderlo, creyendo que era imposible que la musa quiera conocer a quien la utiliza, que el alma quiera conocer al cuerpo después de haberlo creado, después de haberlo habitado. De todos modos una inercia animista hizo que acuda a él como un perro a su hueso.
Como flashes pasaban para mí rostros y observaciones hasta el preciso momento de su aparición física, creo que también etérea o abstracta, que penetraba casi como un rayo la existencia haciéndola de hecho inabarcable. Como un universo de energía diferente, ingrávida y desconocida. Algo que quema la piel, la adormece, un abrazo precoz que se hace eterno. No pude apellidarlo, no puedo hacerlo aún cuando todavía se mezclan las sensaciones más empíricas con las más poéticas y afectivas, no puedo hacerlo aún cuando alguien me pregunta por qué el flaco dejó de ser el flaco con un dejo de melancolía que priva el presente de toda acción pasada, vulnerando el reflejo que lo visceral tiene en la vigilia.

Algo de todo lo onírico se mantuvo intacto la noche del 9 de febrero en el Anfiteatro Municipal Humberto De Nito
, cuando un tributo al poeta genio se hizo cargo de la noche rosarina y las casi 9.000 personas que acompañaron. La organización de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad sin duda se diferenció del resto, la calidad y la grandeza de todos los músicos que estuvieron presentes lo hicieron posible, sin lugares de preferencia, sólo rememorando la pasión, el anhelo, el aprendizaje, la influencia y el lugar que cada uno ocupa en el mundo desde el haber amamantado tanto de Luis Alberto.
Así cabe mencionar a Adrián Monzón interpretando entre otros a Montaña, apariciones jóvenes y comprometidas como las de Mamá Pájaro y Mavi, combinaciones originales como las de Ike Parodi y Víctor Parma versionando entre otras Barro tal vez. Otro músico de la ciudad como Fabián Gallardo y una banda compuesta por integrantes de Vudú se adentraron en la noche y desde sus excelsos conocimientos por las letras y la música del flaco emocionaron con su Durazno sangrando.
El epílogo estuvo iluminado por el que tal vez haya sido un hijo dilecto de Luis, integrante incluso de su banda, Javier Malosetti se desplazaba en el escenario con una sencillez inmaculada acompañado de Claudio Cardone, Gonzalo Aloras, Jota Morelli y Sandra Corizzo con un vasto repertorio de clásicos que hicieron accidental cualquier detalle ajeno a la circunstancia. Así sonaron entre otras Despiértate nena, Quedándote o yéndote, Ana no duerme.

Pero aún no puedo nombrarlo
, como si una parte de él no está expuesta a la altura de un humano sin tal vez llegar a convertirlo en divinidad, como si otra parte de él está en todos lados incluso en el recinto, en el escenario o entre toda la gente, a nadie le quedan dudas de que algo del flaco estaba presente esa noche, motivando, poetizando, recreando y sonriendo una voz finita que atraviesa el cable y se funde en el tímpano de los buenos músicos que lo interpretaron. Pero no bastaba sólo con buenos músicos, con una buena convocatoria o con un sonido prolijo y acorde, también debía estar él.

Sigo conociéndolo detrás de un vidrio que deja penetrar alguna melodía de Artaud
, encerrada en la discordia disonante de saber si debo seguir conociéndolo o dejar que lo haga él conmigo. Como alguien que busca llegar y vive envuelto en el celofán más prístino que los príncipes haciendo de todo lo que se constituye como sonido, algo fértil, fecundo y voraz.
Dejar que no me devore el silencio después, ese que infringe las reglas del juego vital para convertirse en inefable, lo que no se dice. Quiero decir y no nombrar, quiero seguir escuchando y silenciar, quiero reconocerme en el eco de un diamante que como él hizo animismo natural y sigue estando en todo.

El sábado 9 de febrero más de 8000 personas estuvieron presentes en el homenaje “Alma de diamante”, al cumplirse un año de la desaparición física del músico Luis Alberto Spinetta.

El cierre estuvo a cargo de Javier Malosetti con su grupo Electrohope, acompañados de Claudio Cardone (ex tecladista de Spinetta) y el vocalista Gonzalo Aloras, el baterista Jota Morelli y la cantante Sandra Corizzo. El repertorio incluyó a “I`m the Slime“, “Kevorkian“, “Delpo” (de Malosetti) y continuaron con “Ana no duerme“, “Credulidad“, “Cielo de ti“, “Camafeo“, “Despiertate nena” y “8 de Octubre“. También hubo videos de testimonios sobre Spinetta y audios con frases inolvidables del músico.