Una performance como símbolo de compromiso y representación parece haber copado una de las peatonales más transitadas por los rosarinos. Córdoba y Paraguay fue el punto de encuentro que dejó una de las postales jamás imaginadas en tiempos de campaña electoral y que pone en alerta a algunos.

Un sadomasoquista semi-desnudo, una máscara, unas esposas, un látigo y un folleto completan la imagen que -por supuesto- tiene insignia propia: Colectivo MasAso (Masoquistas Argentinos Asociados).

Es que mientras algunos prefieren indignarse frente a la TV o cualquier pantalla, hay otros que eligen ser expulsados de la vida 3.0 para salir a la calle y hacerse oír. A su manera, un colectivo de artistas rosarinos se plantó en plena zona de Plaza Pringles con una puesta en escena contra políticas neoliberales.

“Si el castigo y dolor te provocan placer, vota con nosotros! Volvamos a angustiarnos y sufrir como nunca. El único que nos garantiza verdadero sufrimiento es el PRO y sus dirigentes”, reza con total ironía la consigna que, a su vez, engloban a través del hashtag #YoMeCastigoVotoalPRO.

Folleto que MasAso reparte a los rosarinos.

Folleto que MasAso reparte a los rosarinos.

En ‘Absalom, Absalom’, William Faulkner escribió que un hombre en crisis “vuelve a caer en lo que mejor conoce: Un asesino, asesina; un ladrón, roba”. Podríamos decir que por este lado del mundo sucede algo similar. Las intervenciones artísticas de la mano de una sociedad política datan desde tiempos remotos; los artistas se ponen de pie y caen en lo que mejor saben hacer.

Rosario también es sinónimo de arte político. Las performances e intervenciones urbanas han cobrado protagonismo en innumerables ocasiones. El arte de la acción como herramienta para expresar cualquier tipo de contenido y provocar una reacción en el otro, como así también materializar el objetivo a través de la participación activa, colectiva y, sin ir más lejos, política.

Entonces aquí, siguiendo el caso y por citar algún ejemplo, podemos hacer memoria y recordar las intervenciones del grupo de artistas Rozarte -unidos frente a la crisis política de los 90- y que en 2008 presentaba así su muestra documental: “…a partir de sentirnos abiertamente contaminados llegamos a algunas ideas, acciones, obras con las que deseamos Rozarte, generar un roce, roce entendido como la expresión más sutil, que lejos de toda pretensión de saber o poder que, sin embargo, encuentra resistencia en este medio áspero, erosionándolo, marcándonos”.

El modo de accionar te puede gustar o no, te puede chocar o no, pero hacer política -en todas sus formas- para defender los principios de la sociedad y la cultura es también parte del juego. El juego de la vida.

El hombre detrás del personaje enmascarado es Víctor Gómez, artista plástico egresado de la Facultad de Humanidades y Artes. Pasó por el programa Apuntes y Resumen de Radio Universidad y contó las bases de su campaña.