Homero y el Chavo descubren América
Martes, 21 de Junio de 2011,
Por Ulises Moset
Dos miradas sobre el teatro y el oficio del actor. Dos versiones de “Colón agarra viaje a toda costa”.
Homero Chiavarino y Alejandro (el Chavo) Ghirlanda no sólo son dos actores dedicados al oficio de la comedia. Los dos representaron a Cristóbal Colón en una obra excepcional del género infantil, escrita por Adela Basch.
Lo particular es que las dos versiones de “Colón agarra viaje a toda costa” fueron dirigidas por Cristian Marchesi. En 1998, el montaje estuvo a cargo de la Agrupación Filodramática “Te quisimos con locura” y en el 2011 acaba de estrenarse con el grupo The Jumping Frijoles.
ClubdeFun reunió a los dos actores que interpretaron un mismo personaje, nada más ni nada menos que Cristóbal Colón.
¿Cómo era el Colón del Chavo?
Chavo: Veníamos trabajando con la Filodramática, siempre con el humor y en un momento se nos ocurrió incursionar en el teatro infantil, cosa que nunca habíamos hecho. Cristian llegó con esta obra, ahí nomás la leímos y nos morirnos de risa. Realmente, la obra es impresionante, nos pareció muy divertida para trabajar no sólo con los niños, tiene un humor muy rápido que articulaba justo con nuestra estética: daba para que fuera un infantil con códigos que entraban muy bien en los adultos. De hecho, también nos venían a ver muchos adolescentes, un público bastante fiel a nosotros, que vendría a ser una transición entre los niños y los adultos.
¿Con qué recursos actorales encararon la propuesta?
Chavo: Los personajes eran muy delirantes, tenían una linda mezcla de locura, ingenuidad y ternura. En aquel momento estaban Mariano García, Kiti Cabruja, Federico Fernández Salaffia, Miguel Bosco, Valeria Rico, también participó Adrián Giampani. Veníamos laburando con el humor hacía mucho y la elaboración de los personajes tenía muchos ingredientes del absurdo. A veces, los ensayos se complicaban porque nos tentábamos mucho, y eso a Cristian lo enojaba un poco.
¿Y en el caso de los Jumping Frijoles?
Homero: Nosotros venimos trabajando con la estructura de “Que sea la odisea” (también de Adela Basch) con un formato similar: desde el comienzo, los presentadores articulan las escenas que van desarrollando los personajes. Acabamos de estrenar, es decir que a la peluca me la puse una sóla vez, el Chavo tiene más experiencia…
Chavo: Yo estuve bastante “empelucado”, la hicimos mucho tiempo, incluyendo una experiencia alucinante como fue el Festival de Necochea, uno de los más importantes del país en el género. Te cruzabas todo el tiempo con mucha gente en una frecuencia muy infantil, calculá estar 15 días en un festival así, volvimos convertidos en pibitos, porque llega un momento donde te cruzás todo el tiempo con chicos, pero también con padres en ese código, con compañeros de teatro de diferentes lugares del país haciendo teatro infantil. Te empieza a aflorar ese costado y está buenísimo.
Homero: Los actores siempre nos vamos mimetizando. Si hacés una obra de tango y estás todo el día silbando un tango, se te meten la música y los códigos de la obra. Imaginate que uno está todo el tiempo haciendo bromas entre los mismos del elenco, estar 15 días en un festival te debe cambiar la cabeza.
Chavo: Cuando uno se divierte en el escenario el público lo percibe, lo devuelve, era muy lindo ver cómo la gente se divertía y cómo se escuchaba a los chicos hacer comentarios sobre los momentos y los personajes, logrando que la obra sea doblemente disfrutable. Eso nos pasaba a nosotros y les debe pasar a ustedes, tengo muchas ganas de ver esta nueva versión.
El tema de la llegada de los españoles es un fuerte surco de la historia que seguirá dejando una herida abierta en nuestro continente ¿Qué visión de Colón propone esta obra?
Homero: La obra está muy bien escrita y eso no está tocado. Adela Basch plantea a este Colón como un aventurero, un investigador, un tipo muy curioso. La obra rescata estas características con un texto muy gracioso, con personajes que son reiterativos, como los “Hombres Necios”, que representan a la gente de aquella época que no creía en nada, que ni sospechaba que la tierra podría ser redonda. Es muy interesante ver a este Colón tratando de convencerlos sin ningún tipo de argumentos, por pura intuición, sin conformarse, con una convicción y una seguridad que sostuvo hasta el final…
Chavo: Enfrentándose a reyes, consejeros, buscando guita para armar los barcos, para poder pagarle a los marineros, para ver cómo hacer ese viaje tan loco para todo el mundo de la época, esto que dice Homero de la curiosidad casi infantil de querer saber qué hay del otro lado del agua. Si el agua se mantiene acá, si no se vuelca, es porque algo lo contiene, porque hay algo del otro lado.
Entonces no se muestra ni se toma partido por la cuestión inmediata de la conquista de América…
Homero: En ningún momento, la obra muestra toda la previa y el viaje en sí mismo.
Chavo: De hecho, Adela tiene el atino de terminar la obra cuando ellos ven tierra. En realidad él no le abrió el paso a nada, el tipo era un curioso y nada más, quería saber cómo llegar para descubrir, conocer, como tantos otros visionarios que hubo y bueno, después ya sabemos cómo es…el mundo está lleno de hijos de puta que aprovechan los descubrimientos de los demás en beneficio propio.
Homero: Lo que tienen de bueno las obras de Adela es que sus personajes, sea Colón, Ulises o San Martín, parezcan porteños o rosarinos. Colón aparece como un porteño, mangueando guita, tratando de convencer a los demás.
Chavo: Un personaje que puede vivir al lado de tu casa, los baja del pedestal y los transforma en tipos de a pié que andan por ahí tratando de resolver lo suyo con su estoicismo, con su curiosidad, con su inocencia, con su testarudez.
Homero: Por supuesto, Colón en ese momento era un anónimo navegante.
Chavo: Antes no era un vino famoso (risas).
¿Desde dónde venía la Filodramática en el 98 cuando empezaron a hacer “Colón…”?
Chavo: La Filodramática se formó en 1990, siempre nuestra poética fueron los distintos estilos dentro del humor, pero hubo un momento en el que empezamos a incorporar elementos y códigos para chicos. Ese punto de inflexión fue la puesta de “Noche de reyes”, de Shakespeare. Esa obra fue un quiebre hacia el teatro infantil, los personajes eran muy caricaturescos, de hecho hacíamos una presentación que parodiaba un desfile en el que los personajes se cruzan todo el escenario moviéndose al compás de la música. “Noche de reyes” es una comedia dramática con personajes mucho más torturados, pero en esta versión todo estaba virado hacia un lugar que se tocaba con lo infantil, de hecho los niños disfrutaban mucho de ese clásico. Creo que ahí está el primer dedito de Cristian metido hacia el teatro para chicos (y grandes).
La versión del 2011, ¿sigue una línea en el recorrido de The Jumping Frijoles?
Homero: Sí, naturalmente. Nosotros venimos del humor, más que nada de la escuela del Match de Improvisación. Todo el elenco, tanto de “Que sea la Odisea” como de “Colón…” somos derivados de The Jumping Frijoles hacen el Match, por eso traemos todo un entrenamiento en el terreno de la improvisación que tiene una impronta muy fuerte del teatro de representación. Esta obra es como el Match pero con un guión y un vestuario. Nuestro entrenamiento para estos espectáculos es el mismo que utilizamos en el Match.
¿Qué referencia usaron para armar el personaje de Colón, más allá de que sea teatro de representación?
Homero: Ya con esa peluca y ese sombrero sos Colón, si lo hacés mal es porque sos un tronco (risas). Todos sabemos quién fue Colón, pero usamos herramientas del clown, de la comedia para abordarlo con una impronta arrabalera, bien argentina, nada de acento español, excepto los reyes de Castilla y Aragón…
Chavo: Creo que además nosotros hacíamos a los “Hombres Necios” medio españolizados…
Homero: Nosotros sólo a los reyes.
Chavo: Es puramente de representación el estilo de las actuaciones. Miren mi cara, imagínenme con una peluca rubia, un sombrero, unas medias can-can con un vestidito tipo pollerita y un shorticto abajo…
Homero: Yo logre zafar de esa parte de abajo (risas)
Chavo: Qué suerte…yo aparecía así en la primera escena y empezaban las carcajadas. Era muy gracioso el contraste de todo ese vestuario con mi cara, con mi contextura. Para colmo el personaje tenía algo de amanerado, algo que lo hacía muy gracioso también. Después uno trata de mantener una coherencia morfológica, cinética, sonora del personaje.
Homero: Cosas que también se generan desde los códigos grupales.
Chavo: Va y vuelve a medida que vas armando al personaje y entonces después compactás todos esos elementos, por ahí es diferente en una obra de otras características (para adultos, por ejemplo) donde se construye la morfología de un personaje desde otro lugar, más interno a veces…esto es otra cosa, es representación, como dice Homero ya sabemos quién es Colón, qué hizo, de dónde vino, cómo fue todo lo que le fue pasando en el camino, entonces hay como determinados tips, determinadas cosas que están ahí y que te ayudan a vos no sé si a construir pero sí a colaborar con ese personaje que va surgiendo.
Homero: Hoy le contaba a Cristian que veníamos a esta nota y me dijo “vos tenés varias cosas que hacía el chavo, algunos gestos”. Y yo no ví a la versión de ustedes, ni siquiera en video. Se nota que el personaje te lleva a hacer determinadas cosas, vos recién dijiste amanerado y este Colón a veces también sale así, no sé si Colón era medio trolo (risas)…
Chavo: El amanerado surge porque me parece que predispone el vestuario, las mangas, alguien más bien refinado…
Homero: Claro, tampoco el personaje es un guerrero como los protagonistas de las otras obras, como Ulises o San Martín. En este caso, Colón aparece como un manguero que pedía plata y que hacía cualquier cosa para lograr su objetivo, trataba de seducir a la reina, por ejemplo…
¿Existe cierto prejuicio respecto al teatro infantil?
Chavo: Puede ser que sobrevuele algo de eso entre los teatreros, incluso también respecto al clown pero creo que es más desconocimiento que otra cosa. Hay como una pseudo-intelectualidad que prioriza el teatro serio, el teatro clásico y a mí me gustaría ver a más de uno tratando de hacer un infantil, no es nada fácil. Tal vez se lo pueda considerar un género menor porque se ha hecho mucha basura con eso, porque hay mucha gente que cree que hacer teatro infantil es pintarse la nariz, ponerse una peluca y hablar como tonto. Y eso ni siquiera es un género menor, eso es una falta de respeto, pero también sucede en el teatro para adultos.
Homero: No sé bien lo que es el “teatro infantil”, tal vez algunas cosas que surgen en la tele y que los padres llevan a ver a sus hijos pero se aburren, en cambio las obras de Adela están escritas de una forma, y Cristian las pone en escena de una forma que dejan de ser infantiles para ser para toda la familia.
Chavo: Todo tiene que ver con el profesionalismo, la entrega, la honestidad y el esfuerzo con el que se hacen las cosas. Cuando uno se calienta por la escenografía, se preocupa por los vestuarios, por el maquillaje, por las luces y por la música se puede hablar de un profesionalismo real y no por agarrar el disco de Xuxa como música de sala y calzarse una peluca roja comprada en un cotillón.
Chavo: Yo hago teatro infantil como si estuviera haciendo una obra para adultos como, por ejemplo, “Hotel Capricornio”. Me preparo, ensayo, entreno con el mismo nivel de compromiso, tomo clases de canto porque lo hago en vivo y tengo que hacerlo bien, y para el vestuario me gusta que lo haga un vestuarista, no ando buscando en el cajón de mis viejos un par de zapatos.
¿Qué “Nuevo Mundo” les gustaría descubrir en sus recorridos actorales? ¿qué caminos les interesaría explorar?
Chavo: Si bien siento que mis deseos están bastante cubiertos, tengo una idea que vengo relegando: poder realizar una puesta del hombre lobo en un parque. Me gustaría escribirla desde el punto de vista del amor, con transformaciones en vivo, con fuego, instrumentos antiguos, una paradoja porque soy técnico en iluminación y esto no necesita ningún tipo de tecnología, sólo antorchas, fogatas en bosques, que el público se sorprenda, se asuste y se enamore todo el tiempo. Es algo que tengo en la cabeza hace mucho tiempo…y también me gustaría escribir. Capaz que me lo preguntabas hace un mes y mi respuesta era totalmente distinta.
Homero: Las inquietudes tienen momentos y etapas. También estoy en varios espectáculos, la mayoría con Marchesi y me siento muy a gusto con todo esto, pero me gustaría poder hacerlas por todo el país. Si tengo un anhelo es viajar con las obras, tenemos cuatro o cinco espectáculos que funcionan, donde soy actor, músico, me siento completo. Me gustaría que las obras no se queden sólo acá en Rosario, porque son obras muy aprovechables: con “Que sea la Odisea” se morían de risa en Catamarca y en Ushuaia, tiene un código común y es una obra muy popular entonces tengo ganas de mostrarla y que los públicos de todo el país puedan disfrutarla. Mostrar más nuestro trabajo, que no me parece que sea menor a lo que se produce en Buenos Aires, y no lo digo en términos de calidad o superioridad, digo que lo que proviene de allá tiene una “chapa” que nosotros no tenemos.
Chavo: Sí, pero tampoco es garantía de nada, cuántos garrones nos hemos comido de obras que vienen de Buenos Aires.
txt: Ulises Moset
Fotos: Cecilia Prestigiovanni
Más de lo mismo
Alejandro “Chavo” Ghirlanda es actor egresado de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres. Formó parte de numerosos grupos de teatro, entre los que se destaca la Agrupación Filodramática dirigida por Cristian Marchesi durante la década del ’90.
Participó en numerosos proyectos audiovisuales y realizó destacados trabajos en el diseño de la iluminación teatral. Es integrante del grupo Rosario Imagina, dirigido por Rody Bertol, donde actuó en los espectáculos “Lo mismo que el café”, “Artificio Casamiento” y “Hotel Capricornio”. En este grupo, participó en la producción de “Los invertidos”, “Los días de Julián Bisbal”, “La familia argentina” y “Rezo por mí”.
Actualmente, también forma parte del elenco de la recientemente estrenada “Corazón de bizcochuelo”, de Enrique Pinti, dirigida por Patricia Pareja.
Formó parte del equipo de Producción y Montaje del Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC) y del Centro Audiovisual Rosario (CAR).
Homero Chiavarino es actor y músico nacido en Paso de los Libres (Corrientes).
Desde hace seis años es actor de The Jumping Frijoles Hacen el Match en los espectáculos “Club de Improvisación”, “Que sea la Odisea”, “Canciones en movimiento” y “Yo nunca fui a Buenos Aires”, con notable éxito y repercusión en la ciudad, participando en numerosos festivales por el resto del país.
Participó en programas de televisión y realizaciones audiovisuales.
Se destaca como músico popular con grupos como Sombra e`Toro y Homero y sus alegres.


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