Mi cielo (que ni es cielo ni es azul)
Domingo, 13 de Mayo de 2012,
Por Ulises Moset
Ana Varela reflexiona sobre su nuevo espectáculo.
Hace pocos días, se estrenó la obra “Mi cielo (que ni es cielo ni es azul)”, el nuevo espectáculo de danza de la coreógrafa Ana Varela, quien fuera integrante del emblemático grupo Seisenpunto.
Con una propuesta que indaga en el movimiento escénico y que se combina con música y actuación en vivo, en forma casi minimalista pero con un interesante y luminoso recorrido por el espacio, la obra fue un éxito de público en su estreno reciente.
Actualmente, las funciones tienen lugar los domingos de mayo a las 21 h en el teatro El Rayo, en Salta 2991. En relación a la propuesta, Ana Varela nos dice:
"Tenía ganas de hacer un trabajo netamente de danza, muy bailado, donde el relato lo lleve siempre el movimiento, y sumergirme ahí, en la elaboración del movimiento, que es algo que siempre me atrapa pero no siempre me quedo construyendo desde ese lugar.
Esta vez la idea era hablar de la danza desde el lenguaje de la danza".
¿La idea de cielo que estaría representando en la propuesta?
El cielo es ese lugar ideal que identificamos como un estado de plenitud. Nos preguntamos ¿qué es para nosotros sentirnos plenos cuando bailamos? De la respuesta de cada uno de los integrantes aparecen cuestiones como la relación con el dolor (sentirme bien con mi cuerpo, que no me duela), la posibilidad de transformación del cuerpo, el sentirse enamorada (de lo que uno hace), etc.
En lo cotidiano (o en la tierra), lo que sucede es que nos duele el cuerpo casi todo el tiempo, nos lesionamos, nos agotamos... Trasformamos nuestros cuerpos con diferentes tecnologías para luego confrontarlo con el cuerpo real, pretendemos acercar el cuerpo del bailarín al del espectador buscando una identificación, una comunión, que muchas veces no se logra… Y el amor por lo que uno hace también tiene su contracara cuando nos peleamos con nuestras propias limitaciones, con el medio, con el entorno, y con todas las dificultades que implica llevar adelante un proyecto. Entonces, inevitablemente arribamos a un estado contradictorio y complementario, contaminado desde su génesis con los resabios de sus opuestos.
Finalmente y ante todo “mi cielo” es una expresión de afecto. Es una declaración de amor por este camino que elegimos, a pesar de todo lo que trae consigo.
El trabajo invita a ser testigo indiscreto de esta relación amorosa entre el bailarín y su quehacer. Un amor oscuro, conflictivo y total.
¿Se puede decir que es performática? ¿por qué?
Si, puede ser performática, porque es una obra abierta, no terminada. Pensamos que este cielo puede seguir transformándose, mutando en diferentes formas.
Por eso queremos hacerla en diferentes lugares, en otros espacios públicos, no solo en teatros. La obra permite este tránsito por distintos lugares, la posibilidad de modificarse, adaptarse a otro espacio, ya que se trata de un trabajo sostenido en la acción de los intérpretes y no tenemos limitaciones de tipo técnicas.
¿Cómo ves el terreno del cruce entre la danza y el teatro en nuestra ciudad?, es decir: ¿cómo visualizás el momento actual que atraviesa este género híbrido?
En Rosario hay una importante tradición en danza –teatro representada entre otros, por el grupo Seisenpunto (del cual fui integrante durante casi 20 años). Creo que es un camino siempre tentador por las posibilidades que ofrece el entrecruzamiento de ambas disciplinas en la configuración de una estética y que seguirá teniendo sus adeptos.
Particularmente me interesa plantear mi trabajo no desde el entrecruzamiento de las disciplinas sino ahondar en las posibilidades que la danza ofrece sin que esto signifique algún tipo de limitación en relación al género ni a la búsqueda de determinada expresividad. Hoy en día los modos de representación de la danza contemporánea son infinitas y tan diversas como coreógrafos hay.
Esta propuesta se arraiga en el cuerpo y sus posibilidades expresivas, utilizando herramientas y materiales propios de la danza, una materialidad que es netamente abstracta pero que produce un relato.
La elaboración del movimiento se desprende de imágenes, sensaciones, situaciones personales. Nos propusimos un trabajo de deconstrucción y reformulación de otros lenguajes, patrones de movimiento, gestos, para generar el material kinético y el código a partir del cual la acción sucede.
La danza se despliega como recorrido de un sitio virgen, - sin adorno figurativo-. No hay escenografía, no hay video. En el espacio están solo los intérpretes que son 5 bailarines y un músico con sus materiales e instrumentos…
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Ficha técnica:
Intérpretes
María Lorena Concari, Verónica Mensegues, Ulises Fernández, Soledad Verdún, Paula Valdés Cozzi.
Músico
Alexis Perepelycia
Vestuario
Cristian Ayala
Escenografía y Diseño Gráfico
Ignacio Almeyda
Diseño de luces
Rody Bertol
Realización de Trailer
Patricio Carroggio
Dirección
Ana Varela
Entrenamiento
Analía Rodríguez
Producción
Ana Taleb
Agradecimientos
María Rosa Mognaschi
Domingos de mayo a las 21 h en El Rayo. Salta 2991




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