“Mi silencio miseria” es la obra del artista rosarino Carlos Herrera, quien esta vez sorprende con una nueva propuesta: diez horas de acción en un único día.

El punto de partida es una serie de obras desarrolladas en los últimos años bajo el nombre de Silencio Primal. Pero Carlos elige ir más allá y provoca. Investiga sobre la muerte, el tiempo, la locura y lo sexual formulando así una nueva indagación sobre el silencio manifiesto en la tradición y el ritual del ser.

En esta charla, habla y al mismo tiempo reconstruye ese recorrido intenso por medio del cual también llega a mostrar su intimidad.

Hay una frase que vino a mi mente del texto ‘Demasiada esperanza en la arquitectura’, del artista David Nahon, que dice “A mí también me duele, pero no digo nada en voz alta para ver si el olvido es un ejercicio de la memoria o de la audición”. ¿Hay algo de ese ‘no decir’ en esta acción? ¿Qué lugar ocupa el silencio en esta muestra en particular?

Si bien son dos preguntas específicas, creo que ambas se tocan sutilmente. Hace tiempo que estoy trabajando sobre pensamientos que rondan en torno a la muerte, al silencio, a lo que no se dice o no se ve y preocupaciones que se desprenden de estos temas. Puntualmente esta obra es concebida como un ritual que se aproxima al tradicional ritual de la muerte; va a reinar un sórdido silencio mental que acompañado de sonidos y de acciones físicas compondrán el rictus final. Es una acción que dejará ver algo de lo que yo considero el tiempo de la existencia, como una suerte de duelo o de reposo en un día. Un pensamiento limpio y silencioso. En esa construcción de la acción, con ese acontecimiento y pensamiento, elementos muy simbólicos se harán presentes armando un contorno y un clima para recibir a las personas que me visiten y presencien esta manifestación.

A modo de adelanto, ¿cuáles son esos elementos que utilizás y combinás durante las 10 horas que dura la performance?

Hay una parte de la obra que es estática y que está siempre presente, un gran ikebanas. Es una construcción escultórica construida con flores, crisantemos, restos de ropa, de paja, pasto, alimentos, plumas…

Durante el proceso de construcción de la obra, ¿te pusiste a pensar en cuál es el rol del espectador o preferís que el momento y la acción te sorprenda?

A la hora de construir mis obras el espectador siempre tiene un rol secundario. Si bien sé que está presente y que la obra se construye con él, casi nunca pienso mis obras para un espectador masivo. Es demasiado íntimo el espectador como para poder pensar en ellos. En general construyo siempre mis obras pensando en algún ideal de espectador, en personas que quiero, en alguien a quien probablemente le dedique la obra sin decirlo, o en otros artistas. No es algo que me preocupe o que prepare específicamente, simplemente lo hago. Sí pienso en la posibilidad de diálogo y en la de compartir una acción que está cargada de emociones, vivencias y experiencias. Yo doy mis emociones para quien las quiera tomar, leer, llevar, compartir.

Por último, ¿de acuerdo a tu experiencia y percepción de la escena artística vinculada a lo performático, ¿con qué objetivos trabajás a la hora de montar una obra de estas características?

Más que hablar de performance, cuando aparezco físicamente en mis obra las llamo acciones. En realidad es una construcción que deja ver mi relación con los objetos que construyo. Es decir, mi relación como autor con mi propia obra, mi modo de pensar y de producir. Básicamente lo que dejo ver en las acciones es mi intimad, mi espacio privado.

La muestra “Mi silencio miseria” inaugura este miércoles 11 en La Toma Galería de Arte + Espacio Multidisciplinar (Tucumán 1349 – subsuelo). Inicia a las 12 del mediodía y la acción transcurrirá hasta las 22hs.  

“El cuerpo, lo sonoro, la luz, el agua, lo que no se dice o no se ve, son ahora las herramientas u ofrendas que en esta nueva serie de obras intentan sostener vivo un silencio que las hace imposibles. Lo performático como modalidad de representación es el lenguaje con el que SILENCIO PRIMAL se manifiesta. En estas acciones intento hacer vital una metodología desafortunada donde una estructura de demora complejiza la concreción del ritual.” [Fragmento del texto de intención de “Mi silencio miseria”].

Sobre el artista:

Carlos Herrera es artista visual y realiza proyectos diversos de características intimistas y hogareños. Instalaciones, documentación en video y audio, fotografía y escultura. Vive y trabaja en Rosario –donde nació– y en Buenos Aires. Es representado por Ruth Benzacar Galería de Arte en Argentina.

Ha realizado numerosas muestras individuales y colectivas en Argentina y en otros países desde el año 2000. En 2002 y en 2012 integra las muestras “Últimas tendencias” en Museo de Arte Moderno Buenos Aires. En el año 2007 forma parte de la muestra Midi – Minuit / Mediodía – Medianoche, integrando el programa de Les Chalets de Tokyo de Paris. En 2009 expone individualmente su obra titulada “Temperatura Perfecta” en Centro Cultural Ricardo Rojas de Buenos Aires.

En los años 2010 y 2011 forma parte de Beca Kuitca UTDT. En 2011 recibe el Primer Premio Petrobras arteBA con su obra “Autorretrato sobre mi muerte”. Ese mismo año es representante argentino en la Bienal de Estambul. En el año 2013 realiza su muestra individual “Trabajo nocturno” en Galería Ruth Benzacar Arte Contemporáneo.

En 2014 expone “Ingrávido” en Centro Cultural Haroldo Conti, obras realizadas entre los años 2004 y 2014. En 2015 forma parte de “Situaciones breves” con su acción AVE MISERIA en Ruth Benzacar Galería de Arte y de la muestra “My Buenos Aires”: el arte contemporáneo argentino en La Maison Rouge, París.

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