Danais Winnycka (1939-2003) era joven cuando emigró a la Argentina desde su Ucrania natal. Fue modelo del reconocido modisto Jean Cartier, pero hoy se la recuerda como la guía espiritual de una de las  bandas fundacionales del rock nacional. A mediados de los 60, fue Dana –así la llamaban– quien encandiló a un grupo de adolescentes que más tarde marcaría, junto a Manal, Almendra y Los Gatos, un antes y un después en la historia del rock.

En 1968 en la localidad de El Palomar (Gran Buenos Aires), Gustavo Santaolalla (guitarra y voz), el egipcio Ara Tokatlian (vientos), Guillermo Bordarampé (bajo), Horacio Gianello (batería y percusión) forman Arco Iris. La vida hace que Dana se cruce con los músicos y termine convirtiéndose en una pieza fundamental, ejerciendo su rol de líder espiritual. A los muchachos no les costó demasiado caer rendidos a los pies de esa mujer de cabello platinado que casi los doblaba en edad.

Dana impuso al grupo una vida mística, comunitaria y naturista. Meditación, cero drogas, cero sexo.  “Las amas de casa del rock”, así los llamaban dentro del ambiente donde reinaba la trilogía sexo, drogas y rock & roll. Nada parecía importarles, todo lo contrario. Santaolalla encuentra en Dana el amor y como consecuencia, la inspiración para componer la mayoría de las canciones de Arco Iris. Me cuesta tanto encontrarte / y sin embargo no te olvido / siento que tengo que buscarte / para conocerme a mí mismo, canta Gustavo en Blues de Dana, canción con la que Arco Iris gana el Festival Beat de la Canción Internacional que se realizó en Mar del Plata en 1970. Al tiempo editan el lado B, Quién es la Chica, donde también hacen referencia a Dana, la gran musa de ese tiempo.

Diseño de tapa: César Pucciarello

Diseño de tapa: César Pucciarello

“Blues de Dana es un tema fundamental en la historia del rock nacional, nos parece una historia insoslayable. Fue esa Dana quien de alguna manera transformó y sofisticó la composición, y el lado B responde a lo que nosotros queríamos hacer: Quién es la chica detrás de la canción”, cuenta Tomás Balmaceda, autor junto a Agustina Larrea del libro Quién es la Chica.

Así como Dana inspiró a Santaolalla, otras mujeres reales son las destinatarias de esas grandes canciones que alguna vez escuchamos, dedicamos o nos dedicaron. “Las chicas son de alguna manera la llave del mecanismo que activa el deseo. Entonces, como todo es deseo, plasmar algo que tenés adentro tuyo en música es deseo, y gustarles o conquistarlas también es deseo”, dijo alguna vez el músico que les canta a las mujeres de su vida, Fito Páez.

¿Cuántas veces nos preguntamos qué hay detrás una canción? Hay tantas historias como canciones y a la hora de componer cada autor utiliza una técnica que no siempre es la misma. “Nos dimos cuenta que no se puede reducir la inspiración a un único método. Para nosotros era importante que sea un libro que de alguna manera refleje la cultura popular que estaba quedando afuera o que no estaba siendo escrita. Nos encantaría que sea el libro donde queden documentados y fundamentados los motivos detrás de esas canciones que son parte del acervo cultural argentino”, dice Tomás.

“Una canción tiene un significado emisor y tantos significados receptores como gente la reciba. Una canción es una combinación acertada de palabras que, en su acierto, crean sensaciones. La motivación que tengo es mi vida y las mujeres que conocí. Y los temas los escribo como textos. Muchas veces vienen con su métrica pero si no –y esto se lo debo mucho a Andrés Calamaro, que es un monstruo haciéndolo– entramos a cagarlo a patadas y entra igual”  –Cuino Scornik 

Scornik en la presentación de Quién es la chica. Librería Gandhi de Palermo.

Scornik en la presentación de Quién es la chica. Librería Gandhi de Palermo.

En Quién es la Chica nos encontramos con 200 canciones del rock y pop argentino de las últimas seis décadas, inspiradas por mujeres. Muchas son conocidas y otras no tanto, pero cada una con su historia, con su anécdota, con su magia. Por su parte, Agustina Larrea cuenta: “Siempre decimos que las canciones tienen como dos historias, por un lado su propia biografía, eso que contamos en el libro y que es cómo hicieron los autores para escribir esos hits que todo el mundo conoce, baila y canta; y después, la historia personal de cada uno que va asociando esos temas a momentos de su vida. Son dos caminos distintos”.

Historias de amor donde las musas son madres, novias, amantes, hijas y hasta actrices admiradas. También están las de rupturas y las que sorprenden por inesperadas. ¿Quién le escribió a la astróloga Ludovica Squirru? ¿Quién se inspiró en una chica privada de su libertad? ¿Y quién en una vecina que le curaba al músico el mal de ojo? El libro cruza a artistas con personajes impensados, historias que merecían ser contadas.

“No es nuestra intención sacarle la magia a las canciones, en el libro contamos una historia del rock distinta, desde el punto de vista de cómo las mujeres o ciertas mujeres inspiraron a los músicos más diversos a lo largo de toda la historia del rock. Ahí está la riqueza porque contamos desde cómo se inspiraron los Manal hasta Miranda, en el medio todo. Rock, pop y muchas historias de anécdotas para disfrutar”, concluye Agustina.

Agustina y Tomás nos despejan algunas dudas, pero lo más significativo es que nos abren un camino hacia el interior del que podríamos llamar lado B del mundo de la canción. Con la voz de los autores y de las musas, ambos coinciden que para lograrlo debieron transitar por un camino intenso. Quién es la Chica invita a la lectura donde sea que nos encontremos, siempre y cuando no nos falte música de fondo.