El boom de las murgas de estilo uruguayo, un fenómeno bien rosarino.

Llega un turista porteño a Rosario en pleno feriado de carnaval. Durante los dos días que pasa en la ciudad, su amiga le habla de algo que no termina de entender. La primera noche deciden ira un bar donde, durante tres días, se presentaron tres murgas de estilo uruguayo. La segunda noche la cita obligada es en el carnaval frente al Monumento a la Bandera que, si bien está organizado por agrupaciones de estilo porteño, incluye entre sus números a una de las otras, además de una cuerda de candombe.

La primera impresión se la lleva la enorme movida carnavalera de la ciudad que, según le han contado, se extiende hasta abril. Pero inmediatamente el forastero plantea una pregunta: “¿Rosario se uruguayizó?”.
Es que en Buenos Aires no se consigue y en Rosario sorprende. Además de las cinco murgas de estilo uruguayo que ya llevan, en promedio, unos cinco años de historia, en los últimos doce meses se crearon media docena de agrupaciones nuevas. Además de multiplicarse la oferta, el fenómeno ya aparece, a los ojos de turistas y locales, como un verdadero boom.
Natacha Scherbovsky es integrante del equipo que acaba de finalizar el rodaje del documental “Días de murga, instantes de carnaval”, ganador del concurso de Espacio Santafesino del Ministerio de Educación y Cultura provincial. Además, es antropóloga y, por supuesto, murguista.
Para ella, todo esto “tiene que ver con un enamoramiento con la murga como género, con el carnaval, con una forma de expresión popular colectiva, relacionado con poder decir, criticar, reflexionar lo que nos pasa cotidianamente a través del canto, del humor, la ironía, la sátira, el cuerpo en movimiento”. Y sobre todo, resalta un aspecto: “hacer murga implica una apuesta al trabajo colectivo, grupal, a compartir y construir con otros día a día”.
Justamente, este año se formó el Colectivo de Murgas 35/9 que aglutina a las más antiguas del estilo uruguayo local. Esa agrupación organizó carnavales en varios barrios rosarinos desde el arranque de los festejos a principios de febrero hasta los últimos que se realizaron en marzo.
Otro de los referentes del movimiento murguero en Rosario es Juan Barreto, uruguayo de origen, que participó en varias murgas de la ciudad. Este joven afirma que la explosión de hoy es parte de un proceso bastante más amplio: “ha sido un largo camino de intentos y fracasos a lo largo de por lo menos tres décadas”.
Rosario tiene murgas uruguayas por la incansable tarea de los compañeros que sostienen los espacios de murga, los que proponen talleres y motivan la creación de nuevos espacios, aquellos que pudieron encuadrar la murga para acercarla al público que la hace grande”, sostiene Juan.
Y en efecto, cuando cualquiera se detiene a mirar el origen de buena parte de las agrupaciones, se encuentra con un grupo de amigos donde un “cabecilla” instó a armar una murga, o un taller en algún espacio público o privado que juntó a gente con ganas de cantar y pintarse la cara. Luego, a partir de eso, generalmente es esa propia murga nueva la que propone organizar un tablado en el barrio o en el espacio donde ensayan. Se multiplican las murgas y también los festejos.
Natacha siente que el carnaval “es un momento maravilloso del año, en que nos encontramos todos en una fiesta popular, donde los chicos y los grandes juegan, se disfrazan, se pintan, disfrutamos de la calle cortada o de la plaza con banderines y lucecitas de colores. Es un momento de mucha alegría, de fuerza, de color y de vida”.
De las cosas maravillosas que tiene el carnaval en la ciudad, la que más rescato es la construcción colectiva de los tablados, de los grupos carnavaleros, sostenida por la sinceridad entre los murguistas y el público”, dice por su parte Juan. “Mientras podamos sostener esto así, las perspectivas hacia el carnaval van a ser amplias y duraderas”, asegura.
Todavía en marzo, e incluso hasta principios de abril, se siguen desarrollando carnavales en diversas zonas de la ciudad. Para quien todavía no tuvo el gusto, puede rastrear algún tablado y apreciar por qué hoy tantos ojos están puestos sobre las murgas de estilo uruguayo en Rosario.

En enero del 2012, uno de los integrantes de La Cotorra nos contaba cómo se preparaban para participar en el carnaval de Montevideo. Fue la primera vez que una agrupación murguera local logró pasar la selección del jurado y participó en semejante festejo.