Por Juan Mascardi
Notas de este autor

25 noviembre, 2014

Salíamos de una clase de periodismo digital. Un periodista de una vasta trayectoria me ofrece acercarme hasta el hotel en donde me hospedaba. Habíamos debatido sobre estrategias en redes sociales, la incorporación de los usuarios en la generación de los relatos, la expansión de una narrativa experimental y esas cosas que hacemos los comunicadores mientras transitamos una era de transición absoluta. Ya en el camino, el viejo lobo de la prensa, se suelta. Me consulta sobre una cuestión de la vida privada: “Una ex novia me envió una solicitud de amistad en Facebook, yo la acepté y me empezó a escribir por ‘mensaje privado’. Estoy desconcertado y no sé qué hacer. ¿Qué se hace en esta situación?”

La mejor respuesta siempre es política, amplia y ambigua. “Depende, no hay una fórmula. Debería haber una estrategia para cada situación”, le respondo. Y repregunto: ¿Qué querés hacer vos con esta novia de antaño?”. El hombre, periodista de pura tinta, con un instinto de cronista voraz se declara analfabeto en el universo digital. “Yo fui generoso con mis respuestas, muy atento. Pero esta mujer, cuando pasaron los días, cada vez fue más provocativa y hasta me envió una foto suya en traje de baño. ¡Y el tiempo parece no haber pasado para ella, está muy bonita! Yo me responsabilizo de haber vuelto a establecer un contacto pero ayer me imaginé qué podía ocurrir si su marido veía estos mensajes. ¡Y ahí está mi nombre!”.

En las redes sociales ser atento y condescendiente es peligroso. Me queda claro que el experimentado periodista no busca la trampa, sólo había accedido a una simple y cálida respuesta para un amor del pasado. Pienso que para hacerlo reaccionar debo ser contundente. Le disparo una frase extrema: “Facebook es como un vampiro. Para que un vampiro pueda entrar a tu casa y te ataque a la yugular sólo le debes dejar la puerta abierta e invitarlo”. ¿Eliminarla? ¿Bloquearla? ¿Dejar de ser atento y generoso? ¿Comenzar a ignorarla poco a poco? ¿El ataque vampiresco ya había comenzado? El concepto es un shock. El viejo periodista me mira contemplativo, agita la cabeza hacia arriba y hacia abajo lentamente. Es un sí silencioso y resignado. Estacionamos en el hotel. Cierra los ojos, suspira y vuelve a arremeter: “¿Y cómo se hace para conquistar a una mujer usando las redes sociales?”

La pregunta amerita una respuesta con matices. Depende si a la mujer la conocemos con anterioridad, si no la conocemos, si alguna vez nos cruzamos en alguna parte. Pero en este tiempo que se suelen reducir grandes teorías a una serie mínima de tips, podemos darnos el lujo de jugar. Veamos algunos pasos.

Cuando las amistades se solicitan

No es cuestión de andar enviando solicitudes de amistad a la bartola. Siempre es conveniente conocer con exactitud detectivesca qué amigos hay en común. Ese es un buen punto en común que favorecerá su estrategia de galán 2.0. En caso de no tener amistades en común es preferible comenzar haciéndose de amigos de sus amigos, compartiendo intereses, laikeando publicaciones, comentando posteos para llegar a ser visibilizado a partir de los otros. No olvidar la teoría de los seis grados de separación, la hipótesis que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios. Esto nos hará llegar a la presa en cuestión con algo de sutileza. Eso hará que no sea tan violenta la solicitud de amistad.

Likes agradecidos

Una vez que ya estamos conectados con la mujer buscada no es cuestión de escribirle con premura. Este es el momento de la espera silenciosa. Aquí hay que tratar de ser originales, lúcidos y dedicar la energía de todas nuestras publicaciones en Facebook –y de toda nuestra energía humana- con el único objetivo que ella lo vea. Si es necesario comience a militar en Green Peace, suba fotos de gatitos, afíliese a un partido político, aprenda recetas de comidas, vuela a leer a Paulo Coelho. Es más, si usted tiene amigas, pídale que les comenten las publicaciones cosa que ganar la mayor cantidad de ‘Me Gusta’ que sean posibles hasta llegar a llamar la atención de la mujer a conquistar. Si ella, al fin, coloca un ‘Like’ es el primer paso ganado. Puede sentirse satisfecho, es el primer punto de inflexión.

Pero tampoco se entusiasme demasiado. Respire profundo. No se agite que ahora arranca lo mejor. Una vez que recibió el dedo alzado de la mujer que añora es el momento de arrojarse al mensaje privado. Una buena frase que nunca falla es esta: “Gracias por el Like”. Si la mujer está interesada en mantener un diálogo, seguramente le escribirá algo sobre su publicación. Es el comienzo de la conversación. No se olvide que usted llegó a esta ‘amistad’ gracias a los contactos en común, trate de hablar sobre ellos, esto le dará cercanía en la relación. Si la mujer no responde nada Facebook es como el Juego de la Oca, vuelve al casillero de salida.

Multiplataforma

Si el diálogo inicial fue cálido y encontraron puntos en común una opción interesante es comenzar a indagar sobre el grado de participación de la mujer en otras redes sociales. Le puede pedir el correo electrónico, donde podrá explayarse con textos de mediano alcance y no ser tan invasivo o inoportuno como es el chat de Facebook. Si las cosas marchan más rápido de lo que pensó puede mudar la conversación rápidamente a WhatsApp, eso le dará una gimnasia al feedback donde usted mismo se sorprenderá por la instantaneidad de una relación que apenas comienza.

Prudencia

Por más que haya espiado hasta la última foto en su perfil público no haga demasiados comentarios al respecto. Eso pude sonar algo vigilante. Espere que ella le comente sobre sus fotos y siga avanzando en la profundidad de los diálogos pero busque temas colaterales, nunca cuestiones centrales que deriven en diálogos que no se pueden resolver en un chat. El humor siempre ayuda, aunque no abuse de los “jajajajaja”. Es recomendable experimentar con la ironía, textos breves y precisos pero a la vez abiertos para que generen la posibilidad de retomar alguna charla más adelante.

Virtualidad real

Si la mujer vive en la misma ciudad, las cosas no serán tan complicadas para saltar el muro de Facebook. Si vive en otra ciudad encuentre las excusas para viajar y vaya informándole que usted suele ir a esa ciudad. Cuanto más distancia, mayor complejidad, pero si hay buenas intenciones este tema siempre se resuelve positivamente. La invitación a un café puede sonar demodé, pero sigue siendo la más cautelosa. Invitar a una cerveza supone ir de lleno a la noche, tomar mates es sinónimo de casa o espacio público por la tarde. La propuesta de café es una ambigüedad que puede derivar en cualquier otra cosa.

El encuentro

Paute una fecha para el encuentro. Aquí es muy importante que la foto de su perfil coincida con su presente. Los días previos vaya dando pistas en su muro sobre su propia vida, jamás engañe, la decepción puede ser mayor si usted utilizó algún artilugio engañoso en el proceso de conquista. Si la relación digital fue intensa no habrá ningún tipo de inconveniente en la primera cita. A esta altura el café se transformó en cerveza y luego del segundo vaso ninguno de los dos se va a acordar cómo comenzó todo. Será solo una linda anécdota. Y espero que no se olvide de este humilde servidor que simplemente enumeró una serie de tips para que en su vida haya una pizca de aventura.